domingo, junio 22, 2014

Café de mis pensares

     Tus ojos son inverosímiles al frío, antónimos del gris; y con una pizca de noche resulta el veneno de tus iris, la droga de tus pupilas. Tus ojos son un callejón sin salida, una escalera real, un ramo de gerberas y un vaso de ron. Tus ojos son falta de cordura y exceso de cielo, un desayuno dominguero, una cita con el alba; un mar de nubes, un terremoto con epicentro en tu córnea; que replica en el núcleo del planeta y alarma a los planetas circunvecinos. Tus ojos son el sabor de la victoria, un beso en la espalda. Tu mirada, producto de tus ojos, germina en piñas y melones, y cosecha las mejores uvas. Tus ojos espantan a los fantasmas y exorcisan a los demonios, tus ojos comen y alimentan,  acarician y abofetean. Tus ojos asesinan, tus ojos reviven; en tus párpados se refugian los secretos de la vida, la contraseña del universo, las llaves de la ciudad y el porqué de mis letras. Tus ojos, el café de mis pensares, la comida más importante del día, la sensación más placentera de la noche. Tus ojos que se abren, tus ojos que se cierran. Me nacionalizo en tus ojos y me declaro discípulo, esperando algún día atraparte en mi mirada y quitarte el frío.

2 comentarios:

Mariana Isabel dijo...

Una refrescante lectura para un domingo por la mañana. Muy emocional, me encantó!

Oc dijo...

Me encanta.